jueves, 5 de junio de 2014

Felices en cada situación

El equipo práctico de la Escuela de Entrenamiento y Discipulado de JuCUM (Juventud con una Misión) estaba formado por seis personas: cuatro indios y dos latinas, de entre 20 y 30 años. Nuestro viaje consistía en transportarnos en tren de Pune a Mumbai y, luego, desde allí hasta Odisha (estado que se encuentra en la costa este de la India). Participamos de una caminata de oración en el Festival Hindú de las Carrozas, que se lleva a cabo cada año en la ciudad de Puri, situada en la Bahía de Bengala. En ese lugar nos estaba esperando nuestro anfitrión, un pastor muy carismático y amigable que nos acompañaría durante el mes de servicio en las iglesias de ese lugar.
Caminando por una aldea, cubriendonos del fuerte sol.
Fue un tiempo muy productivo. Recorrimos varios pueblos en jeep. Al vernos, los niños nos seguían corriendo y, una vez que llegábamos, se quedaban observándonos por las ventanas del vehículo con curiosidad. Para muchos era la primera vez que veían extranjeros. No nos importaba nada —ya sea comer poco, dormir en esterillas sobre el piso duro, caminar durante horas o bajo el caluroso sol en las montañas— con tal de tener la alegría de predicar el mensaje de Jesús a esas familias tan amables y acogedoras. Los indios son, de por sí, simpáticos, preguntones y muy amistosos. Buenos conversadores, si conocés su idioma, claro. El pastor nos acompañó a todos lados, a cada hogar. Cantamos canciones en hindi y en inglés, y él las tradujo al oriya (lengua oficial de la región). Bailamos e hicimos coreografías para lograr transmitir el mensaje de Jesús de una manera más entendible para ellos. Mi corazón se enternecía al ver tantas mujeres y niños que necesitaban del amor de Cristo.
Comiendo arroz sobre platos de hojas de arbol. 
Lo primero que hicimos con el equipo, al llegar a Puri, fue limpiar el local de la iglesia donde nos hospedaríamos por las noches. Fue una limpieza general: barrer y baldear pisos acarreando agua del pozo más cercano, limpiar techos, ventilar muebles, conseguir trastos de cocina (como ollas y algún anafe) para poder cocinarnos. Esta actividad se convertía en una costumbre cada vez que llegábamos a algún pueblo o aldea. No podíamos pretender que familias tan humildes nos albergaran o nos dieran de comer. En una ocasión, al haber sido invitados a almorzar, presencié cuando la dueña de casa, sirviendo a uno de sus niños un plato con agüita de arroz, le decía que comiera todo porque lo haría crecer rápido y aprender en la escuela.
En esa zona ciertas familias acomodadas, en lugar de vacas, crían cerdos en sus propias casas. Una de las integrantes de nuestro equipo nos contó, con estupor, que cuando quiso ir al toilet, en una de las casas a las que habíamo
s sido invitadas, se llevó una gran sorpresa. Este era sencillo, hecho de chapas, ubicado en una lomada. Mientras ella se encontraba en el baño, de repente escuchó cierto gruñido de animales que venía por debajo de una de las chapas en la parte de atrás. Se le fueron las ganas de estar ahí cuando comprobó lo que se imaginaba: chanchos que se alimentaban de desechos humanos.
Haciendo un evento para niños.
La realidad en el subcontinente indio es que existe un gran contraste económico. Muchos son absurdamente pobres; otros, ridículamente ricos, pero ¿cuál es la verdadera riqueza sino conocer que todo lo que tenemos viene de Dios? Si logramos algo en la vida, es porque Él nos ha dado la fuerza para alcanzarlo con esfuerzo y con trabajo. Lo maravilloso de no tener nada es que aun lo poco que uno posee significa mucho. De esta manera, uno aprende a valorar las pequeñas cosas que son realmente importantes: un vaso de agua potable, un baño caliente, las sábanas limpias, el sabor de la comida, el abrazo de un amigo, el calor de la familia.

El apóstol Pablo, en la Biblia, nos dice: “He aprendido a contentarme cualquiera sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad”, (Filipenses 4:11-12). Por eso, hoy Dios nos anima a tener la misma actitud: estar agradecidos y felices por cada una de las situaciones que nos toca vivir en la vida. Esta actitud marcará la diferencia. Hagamos hoy una lista agradeciéndole a Dios por todo lo que tenemos, porque como dijo un sabio: “El problema no es lo que cuanto tenemos, sino lo que hacemos con lo que tenemos”.

 






1 comentario:

  1. tener es ser! Lo que son lo que vivimos es lo que tenemos! iMPORTA la plata, lo material si ese tesoro no entra anuestro corazon?

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