A veces,
avanzar implica detenerse
Durante muchos años estuve en la cresta de la ola, participando en una actividad tan cool como puede ser trabajar en una
organización de gente joven que da los mejores años de su vida, viajando y
haciendo obras prácticas, para que todo el mundo pueda conocer a Dios. ¡Guau!
Suena muy bien, ¿no es así? No solo suena, ¡es así! Luego de tantas vivencias y
de tantos años de servicio en liderazgo en diferentes países del mundo, me
sentía muy bien ayudando con mis dones y habilidades de enseñanza, dirigiendo a
otros en adoración en la comunidad, consolando y animando. Me sentía útil,
necesaria, importante, hasta quizás… privilegiada.
![]() |
| Meditando frente a los campos de Toledo. España. |
Más allá de todo, creo que, como humana, me cansé, me agoté. Quedé
exhausta. Burnt out le dicen en inglés.
Seca. Vacía. Stressed out. Sin nada
para dar. Tantos años de esfuerzo… Terminé haciendo yo sola el trabajo de un
equipo de seis personas. Viajaba en tren durante días enteros, exponiéndome al
acoso de hombres inescrupulosos de los cuales escape más de una vez. Me enfermé
de malaria dos veces seguidas, por lo que caí en coma cuatro, inconsciente. Iba y venía de aeropuertos, anhelando viajar en el
próximo vuelo si había lugar, porque así el pasaje era mucho más barato. Contaba
hasta el último peso para poder trasladarme y cumplir mi misión. Dormía en
estaciones de trenes, sin agua y sin comida, porque el tren había quedado
varado por inundaciones. Años enteros de esfuerzo para conseguir personas
deseosas de colaborar con un proyecto que, por estar en otro continente, no se
ve; y como dice bien el refrán: “Ojos que no ven, corazón que no siente”. Pero ¿acaso
me estoy quejando? No, reflexiono nomás.
Con el tiempo me di cuenta de que existe demasiada pobreza espiritual
y material: llegué a sentirme como un granito de arena frente al inmenso mar de
la necesidad. Deseaba cambiar el mundo y ayudé en algo. Hice mi parte. Lo que
pude. Después de veinte años de servicio, creo firmemente que el secreto de
amar a Dios está en hacer una diferencia donde uno se encuentra, donde Dios te ubica.
La India, la China o el supermercado chino. Sí, es cierto, hacen falta personas
decididas que, como yo, tengan un propósito específico para que sean enviadas a
un lugar determinado. Pero también es importante que tengan una consciencia
solidaria desarrollada de antemano en su propia comunidad, en su barrio, en su
casa: hacer esto sin dejar de hacer aquello.
![]() |
| Los molinos del Quijote de la Mancha. |
A medida que pasaron los años, fui tomando decisiones que
cambiaron mi vida viajera. De jovencita le pedía a Dios un hogar, un amor, un
lugar; y Él, que es fiel y no es deudor de nadie, me los ha otorgado. El
desafío es afianzarlos, edificarlos de tal manera que pueda reflejar a Jesús a
través de ellos. En esta etapa ser valiente, para mí, significa quedarme,
plantarme y desafiar las dificultades cotidianas; apropiarme de este espacio
que Él me ha dado, ser buena administradora de sus dones, de las circunstancias
nuevas que me pone delante. Estos últimos cuatro años, descubrí que muchas veces
dar una charla elocuente o una enseñanza teórica de cómo mostrar a otros el
amor de Dios es sencillo, pero que lo superdesafiante es vivir día a día, en
secreto, cuando las grandes multitudes no te ven ni te conocen. Supongo que
esto lo puedo hacer cuando voy de compras, en el hogar de ancianos Raimondi o
en los pasillos del hospital Ferreyra —mientras espero por alguna consulta
médica—, cuando visito a mi madre o paso tiempo con mis sobrinos. Estas
oportunidades las tenemos todos diariamente en nuestros hogares, trabajos e
iglesias, y no hace falta sentirnos como Superman para llevarlas a cabo.
Solamente es necesario hacer nuestra parte, lo que podamos, para brindar un
poco de luz a este mundo en oscuridad.


Este es tu mundo Bienvenida Dulcinea!
ResponderBorrarEl titulo es un logro! Y vale para quien corre para quien piensa! Y para quien pensandoyamando! sabe que crece amando y aca amas! aunque la velocidad y la realidad implique otra velocidad!
ResponderBorrar