jueves, 8 de mayo de 2014

Letonia: La Revolucion Cantada.

Letonia: la Revolución Cantada

En Enero del 2009, tuve el privilegio de trabajar como traductora (del español al inglés), durante tres meses, con un grupo de gente magnífica en una escuela de Consejería Pastoral y Familiar, en la ciudad de Vadermarpils, Letonia (Latvia).
Letonia es un hermoso país báltico, lleno de llanuras y de bosques, situado al este de Rusia y al oeste de Bielorrusia, entre Estonia y Lituania. Hasta los noventa perteneció a la Unión Soviética, pero ahora es miembro de la Unión Europea. Su gente es amable y humilde de corazón. Su mayor riqueza cultural se basa en cantar canciones folclóricas y contar historias, que pasan de generación en generación, alrededor del fuego del hogar familiar.


Durante mi estadía en esa nación, me contaron una historia sobre el tiempo del dominio ruso. En ese período, los letones fueron oprimidos a través de la falta de libertad para congregarse y para cantar como lo habían hecho antes; no podían realizarlo públicamente, todo era muy parecido a una dictadura. De todas formas, la sed y el hambre por la libertad fueron creciendo dentro de los corazones del pueblo letón. Poco a poco, fueron poniéndose de acuerdo para proclamar su liberación; de manera que decidieron reunirse a entonar canciones típicas, en su propio idioma, en lugares públicos y estratégicos, como escuelas, plazas, estadios, iglesias y clubes deportivos.

Cuando las tropas soviéticas se acercaron a la plaza Mayor en Riga, intentando frenar este proclamo musical, más alto y más fuerte cantaron los letones. Los soldados oyeron la
orden de un alto funcionario que desde Rusia les pedía que se retiraran de todos los puntos donde se encontraban. Sin causa lógica alguna, se fueron del lugar, muy confundidos. Así fue que los letones recuperaron en 1991 la independencia que se les había arrebatado cincuenta y un años atrás. A este evento se lo llamó la Revolución Cantada. Un dato que me parece muy interesante destacar es que dicen que fue un importante funcionario ruso quien entró en pánico, al ver tanta gente reunida cantando estridentemente, y creyó oír la orden de retirada. Esa orden nunca existió y el pueblo de Letonia atribuye la liberación a una intervención divina.

Esto me recuerda a la historia, referida en la Biblia, del profeta Eliseo y de su criado. Dos pueblos les habían declarado la guerra. En un momento de pánico, al ver los ejércitos que los rodeaban, el asistente del profeta gritó con desesperación: “¡Ay! ¿Qué vamos a hacer?” Entonces, Eliseo le pidió a Dios que le abriera los ojos para mostrarle el ejército espiritual, con carros y a caballo, que estaba listo para defenderlos. ¡Cuántas veces nos encontramos en medio de una situación difícil y nos cuesta ver que Dios está con nosotros y que Su ayuda viene en camino! En esos momentos debemos tener los ojos bien abiertos para darnos cuenta de que, como dice la canción, “aunque no lo veamos, el sol siempre está”, y Él es nuestro sol de justicia en medio de la noche más oscura.

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